jueves, 17 de enero de 2019

AGAIN

No sé si con los años se ha aprendido algo, al contrario, ser una sombra es desaprender: estas siempre se mantienen al ras del suelo y así nuca se puede aprender a volar.
Tal vez sea el momento de regresar a lo que se intentó destruir desde la construcción de una moral imponente: la magia. A pesar de haber estado recostada al lado del río pensando que éste algún día me llevaría con su corriente, no sólo no han mejorado las cosas, sino que han ardido en el hielo antártico de la verdad. Todo sigue estando mal: las interpretaciones, los secretos guardados en lo más profundo del ser, la inmediatez del amor inexistente… todos estos años sin magia y no hemos aprendido nada. Miradas bajas, cuerpos blandengues, salud mental reencontrada… todo se deduce de malas resoluciones y decisiones.

Como Sol he de decir que quien ve dentro de ti queda ciego, sólo los necios se mantienen al lado, con lentes de sol y falsas esperanzas. Parece que el Sol sólo lastima a los humanos. Y los árboles tan necesitados de él han decidido comprar pies y marcharse… tal vez tampoco lo soportan. La verdadera cuestión es: ¿él se soporta a sí mismo? Suponemos que no le queda de otra. A la distancia le queda la lluvia, la luna, y algún pájaro que cree que es feliz con sus rayos. Pero todo sigue igual: distancias inmensas de obscuridad, el abismo jamás desaparece y el tiempo sólo puede avanzar.
Es así como el círculo vicioso jamás se rompe. Es así como nos dedicamos a perder el tiempo sin aprender absolutamente nada nuevo. Repeticiones incesantes es lo que siempre nos queda. Tenemos las manos llenas y decidimos mirar hacia atrás... nunca nada nuevo.

jueves, 28 de enero de 2016

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Me he enamorado de un Apolo y un Dionisio a contratiempos paralelos. El uno devino olvido, río Leteo silencioso que nunca puedes olvidar; fanático de la soledad, con sed de conocimiento universal. El otro, tan lejano de la cordura y tan cercano al corazón, vago embriagador, amante de los hombres y ajeno a la razón; místico universal que te penetra como olas de mar. Si he sido correspondida o no es lo de menos, porque ahora resalta a la mente la pregunta fundamental: ¿Quién eres? Pocos se atreverán a responder y muchos dejarán de preguntar, pero cuando las ondas atraviesen las montañas y tus ojos se alineen con la novedad, entonces no podrás parar. Si lo he tenido todo y hasta ahora me he quedado con nada… ¿Quién soy yo? ¿Mnemosine? ¿Una pitonisa más? No he de beber de aquel conocimiento terrenal. El universo no puede hablar. ¿Parar? ¿Amar? ¿Resonar? Callar.

martes, 31 de marzo de 2015

A LA DIOSA ARIADNA (CONTESTACIÓN)


Había mucha gente, la música sonaba para adentrarnos a la obscuridad común, a la de los adolescentes. Ella decidió jugar. Tenía un arma y le pareció gracioso empezar a  matar… como si pudiese ser una diosa, pero eso la hacía más animal, o peor aún, tan sólo un humano, porque son los únicos que matan por matar. Pretendía elegir alguien al azar, pero era más predeterminado que cualquier cosa: la muerte así es. Miraba a alguien a los ojos. La música se apoderaba de ella y se volvía bestial, entonces todos se agachaban salvo la persona con la que iba a terminar… El disparo era incapaz de fallar, así que lo hacía rápido y sin titubear. ¿A quién le importaría una muerte más? Cuando eso pasa, todos nos volvemos números, una cifra más. Pensó que podía hacer lo mismo conmigo, pero quien mata está dispuesto a ser matado. Entonces me apuntó y disparó, pero yo sólo me moví un poco con una falsa sonrisa. Entonces me tocó a mi, la única oportunidad de defensa. Sabía que no tenía que hacer nada. Una bala tenía su nombre y yo no tenía que disparar. Apareció él, su disparo. No pudo escapar. No lo pudo dejar. Se volvió a enamorar.

lunes, 25 de agosto de 2014

INSPIRACIÓN MUSICAL


Nos tocó ser los que esperamos.
Por desgracia, o no, me tocó ser la imprudente que no puede cegarse ante el sufrimiento del amante, la que balbucea porque no entiende algo de sí (o tal vez demasiado de sí) ni del otro, la que espera la luz verde de su amado; aquella que tiene que creer que flota para no sentir el vértigo del caer, la que pareciese tener que amarrarse a algo por miedo a vivir (tal vez sí sea así, yo no lo sé). A veces todo eso se olvida con facilidad (de ahí que sea imprudente) y sus esfuerzos tan arduos son abolidos por la insensatez.
Te tocó ser el prudente, el amante que tiene la disposición de entender lo complejo de las relaciones, el ser hermoso que tiene la suficiente capacidad para amar, el músico que enloqueció y que tuvo que olvidarse de sí para estar aquí (del "usted está aquí" en cuanto al conjunto convencional predeterminado), por no mencionar el grado de su comprensión que es digno de elogiar… (que conste que ese no tienes que ser tu, sino meramente la interpretación mía de ti).
¿Acaso ella aprovecha esa prudencia de él, aquella falta de lo que parece ser su único propósito en la vida?
¿Acaso es su imprudencia la que afectará esa prudencia, la que lo hará enloquecer para que pueda volver a ser él?
Quizás las cosas sean más simples, quizás ella es demasiado mensa (resultado de pensar las cosas tanto, una y otra vez) como para darse cuenta que es la mejor relación de pareja que podría tener en toda su jodida vida rota; quizás ella prefiera la nulidad de las cosas para buscar algo más allá de la tranquilidad de las aguas, buscar el viento que enloquezca su cabello al oler la fescura del sol, buscar que en ella nazca esa locura tan específica y peculiar que ama compartir con el otro.
¿Por qué ella podría preferir esa locura que en unos segundos puede pasar a dañina? Eso aún no es descubierto por los planetas, pero si se queda parada, inmóvil, estacionada, jamás lo descubrirá. Puede añorar todo lo que quiera, puede intentar reducir esa añoranza, pero su costo es muy alto, es la destrucción de otro ser.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Fugaz


Me gusta cuando las lágrimas caen como lluvia, con ese chicoteo tan característico de las fuentes de bambú. Me fascnina que se deje de saber por qué se llora: ¿Felicidad?  ¿Tristeza? Realmente no importa, importa ese sonido tranquilizador, la sencillez con que las gotas pasan haciendo ríos en las mejillas. Y a lo lejos el pájaro azul canta, aunque esté a obscuras, en la noche decadente, encarcelado en su lugar solitario, en los labios que creen habitar verdad, en los ojos que prometen y que nada hacen… Puro decir y maldecir. Pura sobriedad ebria y sombras iluminadas por luces artificiales que terminan siendo igual de inconclusas que tus promesas.
Si he de quedarme con mi agua derramada en las pupilas (vivas y felices), que no se me crea incapaz de permanecer flotando en la nada, que siempre se alce el vuelo por el amor, que el crecimiento de mis ramas jamás se detenga y que las alas me empiecen a nacer. Porque yo no necesito creer en sus cuentos de hadas, porque la vida me gusta como es, aunque me duela, aunque me enseñe en la crisis y en la tragedia, aunque a veces sienta que no pueda…


miércoles, 22 de mayo de 2013

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Parece que todo este tiempo he estado flotando en el espacio negro, sola, sin saber algo, con mis dos personalidades que resultan ser la misma, con mis miedos, tristezas y alegrías. Todo tan lejano de mi.
Si algún día supe quién fui, ya lo olvidé. Si algún día conocí a alguien más, se volvió en mi. Como un círculo o, peor aún, como un hoyo negro: todo siempre termina en mi.
Sabía de acontecimientos irrepetibles y de esperas interminables, pero ahora todo parece reducirse a nada. Siempre esa Nada negra que me seduce una y otra vez… esa Nada que se lo traga todo sin discernir, sin importarle siquiera que se lleva.
Y yo siempre flotando, como parada en el tiempo, como ausente de todo, con reclamos inciertos, con sonrisas desconocidas, conmigo sin mi.
Te he invocado como a un demonio, esperando que mis sentimientos vuelvan a derretirse en ti. Pero mi búsqueda, que no es búsqueda, impide que te quedes todo el tiempo a mi lado, porque lo necesito a él tanto como te necesito a ti: sin necesitarlos. Y con "él" me refiero a esa blancura que parece acariciarte, a ese sentimiento que convive con la razón sin estropearla, a ese aliado que no te traicionará pero que te hará sufrir, a ese grito que dice "sí" a la Vida, a ese lugar en donde puedes caminar. Pero a veces lo olvido a él también. A veces lo olvido todo y de nuevo estoy flotando en la negrura infinita y todo vuelve a dar igual.

domingo, 28 de abril de 2013

TEXTOS


Siempre he recurrido a ciertos vicios que parece nunca desaparecerán… y no es que me queje o me torture por ello, es que simplemente me da demasiado gusto tenerlos a mi lado.
Y de nuevo recurro a éste, uno de mis vicios mayormente olvidados pero de los más queridos. Dejaré que me utilice tanto como yo lo haré, de una manera deliciosamente delicada pero aparentemente perversa.
Si he de hablar verdad, bien puedo escribirte (me), cantarte, vomitarte o llorarte, tocarte con mis manos que jamás te tocarán, dibujarte con mis ojos que jamás te verán. Y es ahí donde sé que no apareces solitariamente, que la afluencia lleva a todos mis vicios a juntarse, a aparecer como un chispazo que sabía que tarde o temprano aparecería, efimeramente, con una sonrisa y una tristeza que no pueden contradecirse.
Y de nuevo lloro sonriendo, porque la vida misma me sobrepasa, porque los sentimientos son demasiado fuertes y bondadosos como para no hacerles caso, porque soy tan feliz que no puedo evitar llorar por ello.

Quisiera beberte para escupirte, que te metieras en mi para electrocutarme y saberte, y luego revivir tranquilamente. Sé algo, sé poco, pero no sé hacia donde dirigirme, porque tal vez no me sé. Y esa es de las cosas que no me preocupan, uno de esos vicios míos que parecen nunca extinguirse.
Creo que no quisiera levantarme un día y simplemente saber quién soy, tal vez eso crearía una paradoja que me haría desaparecer de este espacio-tiempo… ¿Me preocupará dejar de estar aquí? (Yo creo que no). Pero sé que no tengo respuestas para ello y que lo que digo probablemente dejará de ser cuando mi boca lo recite o mis manos lo escriban.